| ERE´s: malas noticias para la clase obrera |
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| Miércoles, 11 de Febrero de 2009 17:20 |
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De un tiempo para acá, los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) se suceden en diversas empresas, sobre todo de la rama del metal, y particularmente en empresas relacionadas con la automoción. SEAT, Nissan, FASA Renault, Opel y un largo etcétera ocupan los titulares de los medios. Pero no son las únicas: CEGASA, GFB, FADESA, Yudigar, Acciona... La empresa pública tampoco se libra de este virus (RENFE, RNE). En tiempos de crisis, ya se sabe: la primera medida siempre es la reducción de plantilla. Lo que sea con tal de mantener el porcentaje de beneficio empresarial intacto. Pero acotemos el término al que nos estamos refiriendo. Académicamente, con la ley en la mano, un Expediente de Regulación de Empleo es “el procedimiento que se solicita a la Autoridad Laboral para suspender o extinguir definitivamente las relaciones laborales entre una empresa y sus empleados garantizando los derechos de los trabajadores”. Pueden solicitarlo tanto las empresas como las y los propios trabajadores, a través de sus representantes legales, cuando consideren que así van a evitarse un perjuicio mayor. Pero sólo cuando se dan determinadas circunstancias previstas por la ley: Despido colectivo o suspensión de la relación laboral por causas económicas, técnicas, organizativas o de la producción.
El ERE debe acompañarse de una memoria de las causas que lo justifican, documentación económica de la empresa y, en compañías de 50 o más trabajadores, un plan de viabilidad. Insistimos, esto es lo que dice la legislación. Porque, en lenguaje llano, no nos engañemos, un ERE es siempre una mala noticia para la clase trabajadora, un ataque contra nuestros intereses disfrazado de mal menor. Las crisis no llegan de la noche a la mañana. Acontecen como consecuencia de una mala planificación por parte del empresariado, por su avaricia desmedida, por su afán de sobreproducir, de obtener en un año el beneficio que, en condiciones sostenibles y planificadas, podría generarse en un lustro. No nos dejemos embaucar: detrás de los Expedientes se esconden siempre otros intereses: llevarse la producción a países con salarios más bajos, mediante las famosas deslocalizaciones (en este sentido, la ampliación de la U.E. a los países del Este les ha proporcionado un nuevo filón), liquidar plantillas con derechos adquiridos por convenio para renovarlas por otras más baratas, introducir una fractura generacional entre prejubilados y plantilla en activo... En definitiva, reducir costes. Y al final, somos nosotros y nosotras lo que tenemos que pagar sus despropósitos. Para colmo, quieren hacernos creer que es una solución digna para una situación sin salida. Mienten nuevamente. Afortunadamente, hay trabajadores y trabajadoras que no tragan con esta falacia y se lo hacen saber a sus patrones en la calle. Esos compañeros y compañeras son conscientes de que, si nos quitan el trabajo, el derecho de ganarnos la vida, no podemos perder nada más. Por eso, el ejemplo de las plantillas en lucha siempre recibirá nuestro apoyo humano y logístico. Porque si luchamos, podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos. Más allá del metal
Suma y sigue: en la construcción el año pasado aumentaron un ¡537%!
Y pactando, pactando, el paro vamos aumentando
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| Última actualización el Lunes, 23 de Marzo de 2009 18:06 |


